Sistema de ultrasonidos sencillo y eficaz para el control de las algas y biofilm en instalaciones de almacenamiento de agua, sin utilización de productos químicos. Tecnología basada en la eliminación de las algas llevándolas a su vibración a una frecuencia de resonancia destructiva, provocando la rotura de los diferentes orgánulos celulares tales como el tonoplasto de la vacuola, la pared o membrana celular y las vesículas de gas de las algas tóxicas. El agua contenida en estanques y otros reservorios tiende a perder su calidad debido a su estancamiento. La radiación solar y la acumulación de nutrientes son algunos de los factores que favorecen la proliferación de algas. En ciertos casos, las algas logran aventajar a las plantas en consumo de nutrientes, creciendo masivamente y reduciendo drásticamente los niveles de oxígeno disuelto en el agua. Debido a la emisión de varias frecuencias simultáneamente, diferentes especies de algas pueden ser controladas de manera eficiente dentro de un lapso de tiempo muy corto.
Antes y después del tratmaiento con ultrasonidos mediante la Tecnología LG Sonic.
Resonancia vs Cavitación: La capacidad de eliminar una célula microbiana con una onda de ultrasonido no viene determinada únicamente por la potencia a la que se la somete (consumo de energía), sino que más importantes son la forma y la calidad de transmisión de las ondas sonoras. La tecnología Lp-BsTM desarrollada permite a los dispositivos LG Sonic® enviar una señal de sonido en condiciones óptimas. Esta propiedad hace innecesaria la aplicación de elevadas potencias para obtener largos alcances. Uno de los fenómenos causados por el ultrasonido en el agua se llama cavitación. La cavitación es la formación, crecimiento y colapso implosivo de las burbujas en un líquido. El colapso de la cavitación produce localmente elevadas temperaturas, altas presiones y enfriamientos. Además, se induce la producción de radicales libres de hidrógeno, pudiendo dañar a los microbios e incluso reaccionar con algunas moléculas en el agua, como las toxinas de las algas. Para la mayoría de los dispositivos basados en el principio de la cavitación, la potencia utilizada es de al menos 0.015 W/cm3. Puede parecer poco pero para un tanque de sólo 1 m3, significaría un consumo de potencia de 15 kW por hora. Por el contrario, el consumo de energía de las unidades de resonancia es tan bajo, que la presión sonora corresponde aprox. a 0,000000000089 W/cm3.