El Ultrasonido, a través de su propagación en medio acuoso, crea una sucesión de sacudidas que provoca un efecto de cavitación que destruye la membrana celular de los gérmenes y elimina sus colonias del sistema, aumentando el efecto germicida de los propios fluorescentes ultravioleta. Además, el mismo efecto de cavitación, evita la formación de los restos depositados (biofilm) sobre el cristal protector de los fluorescentes ultravioleta, gracias a lo cual aumenta su eficacia germicida y se consigue mantenerlos limpios prolongadamente. La combinación de estas dos tecnologías crea un rendimiento del sistema desconocido hasta el momento.